El particular universo de James Jean

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La ilustración y la pintura son dos de las cosas que más nos gustan y cuando se hacen con sentimiento nos gustan más, y ya, si todo lo hace la misma persona es cuando el…

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La ilustración y la pintura son dos de las cosas que más nos gustan y cuando se hacen con sentimiento nos gustan más, y ya, si todo lo hace la misma persona es cuando el asunto en cuestión nos vuelve completamente locos. Por ejemplo, eso es lo que nos pasa con James Jean.

James Jean es un ilustrador neoyorquino de origen taiwanés que reside en Los Ángeles (aunque ahora mismo ande por tierras asiáticas). James estudió en la SVA de Nueva York, donde se graduó en 2001. Tras su  paso por esta escuela empezó a trabajar haciendo portadas para DC Comics como las famosas de Fables, por las que recibió innumerables premios de ilustración. Después, trabajó para Vogue, Harpers Baazar, Time Magazine The New York Times, Prada, etc., desarrollando tanto ilustraciones editoriales como publicitarias o portadas. En 2008 se retiró del mundo de la ilustración comercial para dedicarse a la pintura.

Ese trabajo personal de ilustración y pintura es el que nos interesa a nosotros, James es uno de nuestros ilustradores favoritos, tanto por su estilo como por su manera de transmitir. Además, es increíble como se puede observar en su obra una evolución hacia un tipo de obra más introspectiva y personal.

A la hora de hacer sus obras le gusta representar imágenes de diferentes realidades entre las que haya una relación y cuyos significados no sean obvios. Además, siempre intenta que en sus exposiciones haya obras coherentes entre sí y con una temática común. Esa forma de trabajar puede llevar al agotamiento creativo, ya que es muy estricta y se puede observar en algunas de sus exposiciones cómo intenta dejar de lado esa disciplina tan férrea y presenta dibujos más inconexos, pero igualmente geniales.

Cuando dedicas un tiempo a la contemplación de su obra, te das cuenta de que a través de ella puedes ver sus pensamientos y emociones más profundas. Esa honestidad con la que, a la hora de dibujar, pasa de la mente al lienzo o al papel, es la que ha hecho (sin contar que tiene una técnica sobresaliente) que su trabajo sea tan remarcable.

Para conseguir inspiración lee, intenta usar distintas técnicas y estilos en sus obras y, si aún así se atasca, pasa a hacer algo completamente diferente. Como podéis ver, su obra está llena de pequeños detalles y dice que es porque le gusta que lo que hace funcione tanto a distancia como de cerca. También siente predilección por las cosas que intersecan, los contornos y que al añadir detalles a una obra esta se convierta en un escaparate a su mundo interior. Creemos que esto último lo consigue, ¿o no?

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