8 anuncios que no pudiste llegar a ver

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Es evidente que la publicidad no se inventó ayer. Pero hace tanto que existe, que cuando te encuentras con los primeros anuncios de la prensa diaria, no puedes evitar que se te escape una sonrisilla….

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Es evidente que la publicidad no se inventó ayer. Pero hace tanto que existe, que cuando te encuentras con los primeros anuncios de la prensa diaria, no puedes evitar que se te escape una sonrisilla. Ser copy hace un siglos, cuando se vendían remedios milagrosos para todo, debía ser muy poco aburrido.

Nosotros te traemos hoy anuncios rescatados de la hemeroteca de la Biblioteca Nacional, de los periódicos de esos años. En concreto, están sacados de varios números de La Libertad de Madrid publicados durante el año 1919. Una auténtica colección de ocurrencias y, a veces, de barbaridades. Un arduo trabajo de investigación perfecto para no aprender nada de interés, pero también para reírte un rato.

La mayoría de los productos, a pesar de ser tan buenos (o eso contaban los anunciantes), ya no existen… Otros, sin embargo, aún puedes encontrarlo en las estanterías del súper. Evidentemente y por desgracia, esto es una mínima muestra de las genialidades que se publicaban por aquel entonces.

Ocho anuncios que tú no llegaste a ver, pero que puede que tus abuelos o tus bisabuelos sí. Si no los ven bien, hazles clics para ampliar ;)

1. ¡Cuidado con las empanadas ilegales!

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En Noche Buena ya te avisaban de que sólo las empanadas “Maruxa” eran legítimas. Pero se ve que algo desagradable pasó durante aquellas fiestas de Navidad y el dueño de las empanadas favoritas de todos los gallegos habló con su “empresa de anuncios” para dejar cuatro cosas bien claras a quienes querían robarle su negocio a base de malas artes y masas insípidas. Nunca sabremos si “Maruxa” pilló a los usurpadores de empanadas… Por si acaso, asegúrate de su legitimidad antes de comprarte una. De eso y de la fecha de la caducidad.

2. Listerine: Deshaucio de microbios para damas elegantes.

Anuncios de Listerine antiguos en prensa

El famoso colutorio también tiene unas fechas, tantas que se anunciaba en aquel diario. Aunque calladita estás más guapa, de las bacterias bucales no te libran las buenas formas. Así que lo mejor es usar un antiséptico insuperable. Los tarritos de Listerine montan guardia delante de tu boca para que ahí no entre a vivir ni un mísero bicho. Pero se ve que en estos tiempos, eso de llevar los dientes medio limpios era sólo cosa de damas elegantes.

3. La solución a los dos problemas antagónicos de la vida, están en Fuencarral, 45.

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Así de sencillo. En “Al Todo de Ocasión” saben bien que lo que más te preocupa es la carestía de la vida (vale, eso sí) y los regalos de Pascuas. Pero la cosa se soluciona plantándote allí y comprándote un paraguas, una escopeta y una pianola. Eso si, hay que tener mucho cuidado y no meterse en otra tienda… Allí los problemas antagónicos no se resuelven a tan buen precio.

4. Pareados consonantes y preguntas sin sentido para cuchillas admirables.

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Esa era la técnica de Gillette. ¿Quién no quiere tener una cara de Pascua? ¿Qué hombre no quiere completar su toilette con una Gillete? Pues así eran los anuncios de maquinillas de afeitar cuando sólo llevaban una cuchilla. Ya van por cinco. ¡Eso sí! Estos anuncios ilustrados de antes, nos molan más que todos esos de ahora con fotos de futbolistas guapos.

5. Al revés te lo digo para que me entiendas. Y al derecho también.

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Tú ahí dándole vueltas a un anuncio ocurrente y con chicha, y resulta que hace 100 años llego alguien que se sacó de la chistera este anuncio al que puedes darle la vuelta para llegar a la misma conclusión. ¡Qué maravilla! Si es que cuando decimos que está todo inventado, por algo será.

6. Forestina y el surrealimo mágico.

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Hay muchas maneras de vender cosas, eso es así. A la Forestina le pasa como a la aspirina, que sirve para los dolores de cabeza y, ya de paso, para todo un poco. Hasta ahí todo bien. El problema surge cuando un día, unos publicistas (no sabemos si eran de la Agencia Colomina) se levantan con el encargo de hacer un anuncio para este medicamento español y comienza el drama. No sabemos cuantas Forestinas se habrían tomado antes de pensar que lo mejor era poner a un señor en traje haciendo equilibrismo sobre un valle rebosante de cajas de pastillas, mientras la reina de los elfos (o criatura mitológica equivalente), se le aparece en los cielos y le susurra que no se preocupe, que esta pastilla es mejor que todas las pildorillas extranjeras que se venden por aquí. Pues eso.

7. William Rice y la revolución de los bragueros.

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Para entender este anuncio hay que aprender un vocabulario de dos palabras: una quebradura es una hernia y un braguero una faja para contenerla.  Según el tocho de texto (se nota que en esta sección el precio va ya por espacio y no por palabras), un anciano británico ha descubierto un maravilloso, milagroso y novedoso remedio para curar las quebraduras sin intervención quirúrgica. Si quieres leértelo entero nos parece bien, pero sólo dice eso. Una y otra vez. Y otra más. La cosa es que Lord Rice, el anciano, invita a todos los enfermos a quemar sus bragueros y, por si no les queda claro en qué consiste el hecho de achicharrar sus fajas, añade una explicativa ilustración.

8. Las incombustibles Píldoras del Doctor Cortés: Toses porque quieres.

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No sabemos si curaban, pero inventiva y creatividad debían de dar las píldoras. No hemos sido capaces de consultar todos los números que el diario La Libertad de Madrid publicó durante 1919, pero mirando a lo random en los tres primeros meses hemos encontrado 19 anuncios diferentes de este magistral medicamento contra la tos. Daban para un Ocho ellas solas. Refranero popular, situaciones cotidianas, legislación sobre tranvías, o decirte en tu cara que se estaban gastando un dineral en publicidad; para el Doctor Cortés todo vale con tal de convencerte de que sus píldoras no tienen rival ni en la tos ni en la publicidad.

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Antiguo anuncio Píldoras del Doctor Cortés contra la tos

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Antiguo anuncio Píldoras del Doctor Cortés contra la tos
Antiguo anuncio Píldoras del Doctor Cortés contra la tos

Y si hemos encontrado todo este material, y otro que no podíamos publicar para respetar nuestro sagrado Ocho, mirando sólo unos cuantos números de un sólo diario… ¿Qué no habrá repartido por las hemerotecas del país? ¡Si encontráis más, compartidlas! El mundo será un lugar mejor.

;)

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