8 motivos para volver a estudiar diseño después del verano

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LLegar de vacaciones y tener esa sensación horrible de que se te han olvidado todos los atajos de los programas, que no vales para diseñar, que nunca entendiste un histograma… ¡No te preocupes! Hay solución. ¡Vuelve a la escuela, vuelve a estudiar diseño!

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¿Tienes los deditos tan desengrasados que le das al “cmd” cuando quieres darle al “alt” y a la “´” cuando quieres darle a la “ñ”? ¿Miras la pantalla del ordenador como un gatito en un garaje con las largas del coche puestas? ¿Cuando ves los iconos de Adobe te dan mareos como cuando escuchas la salchipapa de Leti? Pues entonces es que te has incorporado a trabajar hace poco, que tienes depresión post vacacional o simplemente que eres más flojo que un muelle guita.

Está bien, puede que  te merecieras un descanso, pero ahora toca trabajar, y para que tu destreza y aptitudes vayan mejorando día a día hemos decidido darte ocho buenos motivos para que la la vuelta al curro se acompañe de la vuelta al cole, sí, el cole del diseño, que hay que reciclarse, sobre todo tras las vacaciones.

Así que vamos con nuestras ocho razones para volver al cole.

1. Te permite dar rienda suelta a la creatividad

Cuando estamos trabajando no siempre podemos dar rienda suelta a la creatividad, siempre hay una sombra llamada cliente que nos da pequeñas o grandes ordenes que hacen que  tú como creativo te conviertas en ejecutor de su idea, por regla general, más mala que buena.

Estudiar te permitirá  adentrarte en un mundo de nuevos conceptos, nuevos abordajes donde dar rienda suelta a tu imaginación.

Aplicar lo aprendido en proyectos personales no tiene precio.

2. Rompes con la rutina

Levantarse, ducharse, no ducharse, vestirse, coger coche, metro, llegar a la agencia, al estudio, comer, vuelta al trabajo, salir, cenar, dormir, y vuelta a empezar. Si eres autónomo, esto pasará también sábados y domingos, con la excepción de que elegirás no ducharte y no saldrás de casa, ni cogerás coche, … ¡Vale, es muy diferente!

Esta secuencia es muy común entre diseñadores de estudio. ¿Y si en esa rutina introduces estudiar, lo que más te apetezca, lo que creas que te puede dar un valor añadido?

Rompes con la monotonía y la secuencia cambia.

Levantarse, ducharse (porque vas a ver al compañero, compañera que te mueve el ombligo) vestirse (de guapo), coger coche, metro, llegar a la agencia, al estudio, comer, vuelta al trabajo, salir, ir a aprender, ver a gente que te mola, cenar, dormir. ¡Nada que ver! Parecido pero diferente.

3. Nuevas oportunidades

Si estudiaste un curso de Freehand en 1998 queremos decirte una cosa: ¡Abuelooooo, la guerra ya acabó! El diseño es una disciplina lo suficientemente joven como para estar en continuo cambio.

Si ves que estás estancado en tu trabajo, haz algo por salir del corta-pega.

Aprender cosas nuevas es siempre un maravilloso punto de partida para que todo cambie a tu alrededor.

4. La especialización es la clave

Si no tienes claro en que quieres mejorar, te damos un consejo de los buenos. ¡especialízate! La frase esa “mierder”, que has escuchado en más de una entrevista del tonto que se sienta al otro lado de focus es pocus (literal, en alguna de esa nos hemos visto), es una tontería.

Ahora, es cierto, que piden que sepas hasta hacer café nivel barista, pero si vas a trabajar con gente decente te aseguramos que buscan a cracks en algo concreto.

Especializarte en algo que te guste es la clave.

No te centres en saber de todo, si no en saber mucho, mucho, de lo que más te gusta hacer, de aquello que no te cansa. ¡Disfruta aprendiendo y conviértete en un master!

5. Harás crecer tu marca personal

Nos olvidamos continuamente de nosotros como marca. Una marca hay que gestionarla, pero sobre todo cuidarla. Ampliar con conocimiento el universo de tu marca personal marcará la diferencia allá donde vayas.

De nada sirve que sepas mucho de branding y luego no te lo apliques.

6. Estudiar es una carrera, pero de las largas

¡Vale! Quizás este es un poco lo mismo, o quizás un resumen de todos que en vez de cerrar se ha colado en el número seis. Pero es que es básico. El diseño muta, cambia, de acuerdo que la base no, pero está muy sujeto al momento y a la tendencia, y hoy están bombardeándonos el cerebro con el UI y el UX, y mañana será el Jarry y pasado el Potter.

Hay programas infinitos como photoshop. Y si algún día piensas que lo sabes todo de algo, ese día estás muerto. Siempre habrá un recoveco donde perderse para seguir creciendo.

7. Ir más allá del diseño

Nos horrorizan los diseñadores que antes de preguntarles si hacen algo ya han dicho: “¡no!”. Es posible que no sepas hacer algo, es posible que un día lo supieses pero la falta de costumbre te haya hecho olvidarlo. ¡Ve más allá! En el diseño cabe la literatura, la música, el cine, es la magia de esta profesión, todo lo que aprendas es aplicable posteriormente en tu trabajo.

¡Amplía horizontes, abre tu mente! Si eres diseñador gráfico offline, preocúpate por el online. Si eres diseñador editorial, haz tus pinitos en ilustración. Todo suma.

8. Mantiene vivo el bicho que un día te picó

Si un día sentiste que te había picado algo, si sentiste que el bicho del diseño se instaló en tus tripas y tu corazón, la única manera de mantenerlo vivo es darle de comer, y ese bicho, llámalo exquisito, sólo quiere comida diferente.

Es una relación entre un bicho y tú, y como en todas las relaciones, si no la alimentas de nuevas experiencias se marchita. Así que, amigo, para ser diseñador de primera, ¡estudia y acelera! ; )

Si has llegado al final y un día te picó el bicho, y lo tenías dormido, seguro que se ha despertado, ¿a qué esperas? Quítate la arena del bañador y retoma tu vida de diseñador, del bueno, del de verdad, del que no quiere dejar de aprender.

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Comenta por aquí

  • Ireney dice:

    Me gustaría mucho estudiar diseño, pero siempre ha sido fuera de la portada de mi bolsillo. Porque las escuelas de diseño son tan caras? Incluso estudiar medicina es más barato… #notienesentido

  • sr_sleepless dice:

    Hola Irene. ¿De dónde eres? Te podemos asegurar que hay grandes Escuelas que entienden esta problemática y tienen precios muy ajustados para que todos tengan acceso a una formación de calidad.

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