8 Cosas que hacen los diseñadores

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¿Eres diseñador? ¡Eso habrá que verlo! Si los informáticos tienden a hacer chistes que sólo entienden ellos, los diseñadores hacemos otras cosas que ponen malo a más de un ajeno a la profesión.

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Buho sobre el lápiz de la tableta

Últimamente no hemos tenido mucho tiempo libre (nunca lo tenemos), pero si el justo para pararnos a pensar en esas cosas raras que a veces hace la gente que se dedica a esto del diseño gráfico. Las hacemos sin querer, casi sin darnos cuenta… Pero es bastante probable que alguien que no pertenezca a esta extraña especie, nos mire de arriba abajo y diga “¡Fíjate tú (o fítetu si eres de Málaga), las cosas que hacen los diseñadores!”

¿Y tú? ¿Tienes o no tienes manías raras? Hoy te damos la oportunidad de volver a tus tiempos de tierna juventud, así que, como de si un test de la Súper Pop (o la Vale si eras así más “guarreras”, ¿Por qué la Vale era pornsoft, no?) se tratara, puedes ir leyendo uno a uno estos gestos y hábitos comunes que hemos encontrado entre muchos diseñadores del mundo, y comprobar si tú también eres uno de ellos.

1. Acumular en exceso: síndrome de Diógenes.

Sindrome de diógenes

Cualquier cosa es susceptible de ser fuente de inspiración dentro de una semana, dos meses o tres años. Por eso, los diseñadores gráficos nunca tiramos una revista que traiga una buena ilustración, una etiqueta de ropa con un lettering chulo, o una tarjeta de visita con un tipo de papel que nos ha cautivado. Si además tienes alma de artista, cualquier textura o cualquier mancha, puede ser un tesoro. El trastero, el cuartito de los cachivaches o el cajón desastre literal, se hace indispensable.

2. No disfrutar de las cosas banales de la vida

No disfrutar de las cosas de la vida

Ya lo decía Massimo Vignelli, que la vida del diseñador es una continua lucha contra la fealdad,  y eso es algo duro de llevar. Si eres diseñador lo sabes, y si tienes a uno cerca… Intenta comprender el peso que ha caído sobre sus hombros. ¿No puedes ir al teatro y no analizar el programa de mano de la obra, no puedes evitar que el ojo se te inflame cuando ves objetos o textos mal alineados en un cartel? Estar constantemente alerta es agotador, así que procura relajarte y dejar de ver atentados contra el buen gusto por todas partes. Cuanto antes aceptes que esa fealdad siempre va a estar ahí, más feliz serás.

3. Sentir atracción por artículos de papelería

Rotuladores hipnóticos

Cuadernos, rotuladores de colores, lápices, cartulina… Todo ese tipo de cosas supone un oscuro objeto de deseo para el diseñador, aunque sea de esos que pasan el 90% de su jornada laboral frente al ordenador. Tú, como todos los diseñadores del mundo, quieres bocetar tus proyectos en una Moleskine de cubiertas bonitas, aunque una libreta del chino sirva para lo mismo. Pero es que el cuaderno de los chinos sólo se abre para dibujar o escribir encima; la Moleskine se destapa y se acaricia. ¡Y seguro que te inspira mucho más! ;)

4. No saber usar ni un ratón ni un PC

no entender los pc

Es lógico que para hacer más rápido tu trabajo empezaras a usar un día una tableta. ¡Eso está muy bien! Pero no te olvides de que existe otro periférico para mover el cursor por la pantalla que se llama “ratón”, porque se han visto diseñadores por ahí que parecen señoras de 75 años agarrando el susodicho aparato. Lo mismo pasa cuando muchos encendemos un PC después de un par de añitos (o de décadas) sentados frente a nuestro preciosísimo y minimalista iMac. Si te ha pasado, seguro que sentiste como un escalofrío te recorría la espalda cuando tuviste que encontrar el botón para apagar en Windows 8

5. Quejarse sin parar de los clientes

quejarse de los clientes

Hay que partir de la base de que los clientes son una creación del demonio puestos en el mundo para hacer infelices y complicar la vida a los buenos diseñadores, peeero… ¡Pagan las facturas! O al menos, deberían hacerlo. Es por eso que el único mecanismo de defensa posible a este “ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio” es quejarse, quejarse mucho, para así canalizar la ira con palabras. El iMac nos ha costado muy caro.

6. Emprender una guerra inútil contra esa gente que usa indiscriminadamente la Comic Sans

Declarar la guerra a la Comic Sans

Una de las mayores máximas de cualquier diseñador de chichi nabo que se precie. Incluso gente que no sabe distinguir entre qué es una fuente y una tipografía se tira el pegote cortándole un traje a esta infeliz tipografía. Y es que la Cómic Sans no es algo malo en sí misma. ¿Qué culpa tendrá la pobre? Pero sí es cierto que se ha explotado hasta la saciedad, en sitios dónde no debería haberse si quiera pensado en usar, por gente que parece no conocer otra cosa. ¿No puede el ambulatorio de tu barrio imprimir la cita en Times New Roman? ¿Tiene que ser en Comic Sans? Por detalles como este, si eres diseñador (o si no), seguro que en algún momento de tu vida, en algún lugar del mundo, has odiado la Comic Sans.

7. Ser un moderno o tener “un ramalazo de”

ser un moderno

Di la verdad, incluso si eres diseñador, cuando piensas en  “el diseñador”, así como ente abstracto, ves a un modernito/modernita en tu cabeza. Y es que, eso es así: llevar gafas de pasta, ponerse camisas estampadas, dejarse barba o escuchar a grupos raros en sitios raros. Seguro que cualquier diseñador que conozcas, y seguro que tú sin ir más lejos, has hecho una de esas cosas (o todas) alguna vez en la vida.

8. Trabajar mucho, y dormir (y ganar) poco

Cosas que hacen los diseñadores

Y es que los diseñadores podemos ser lo que sea, pero si tú eres uno de los de verdad, seguro que eres trabajador (o deberías serlo) y esto de hacer del mundo un lugar más agradable y sencillo te nace de corazón y de vocación. Porque la cosa está muy mala, pero por estas tierras de Dios, lo que no se come o no se gasta, se valora poco y se paga mal. Por eso sabemos que si haces esas cosas que hacen los diseñadores, es porque te gusta diseñar. :)

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